ORACIONES PARA TODOS

Alabado seas, Padre

Claves para orar

Cuál es...

Dios y tú

La oración del abecedario

La Vida

María, madre de la escucha

NO DIGAS PADRE NUESTRO

Oración por las sonrisas

Padre Nuestro, que estás en medio...

Padre...

LEVÁNTATE, BRILLA

PADRE NUESTRO

Plegaria de un pobre de Dios

YO QUIERO DECIRLE A JESUS

Santa María del Magníficat

La Vida

Señor, bendice mis manos

SEÑOR, TÚ ERES SILENCIO

Orar con María

ALEGRIA (Fragmentos)

PADRE NUESTRO

Oración

EL GRAN AMIGO

ORACIÓN DEL EDUCADOR

Siempre ten presente que...

CREEMOS que

Afinar el oído y el gusto...

 

ALABADO SEAS, PADRE


Alabado seas, Padre
Que sembraste la esperanza en mi corazón,
Aunque yo no descubría huellas ni camino
En las rocas bajo el mar
Alabado seas, Padre
Que me has enviado a tu Hijo:
Él camino conmigo
Y lleva toda la carga de mi pecado.
El está al lado de mis caminos de amistad,
Acompaña mi canción de libertad.
Dame, Señor, tu espíritu de luz,
Enséñame a avanzar,
Tanto a la luz de luna menguante
Como el sol esplendoroso.
Enséñame a mirar adelante,
Sin confundir el ayer con el mañana.
Enséñame a encontrar en la pared rocosa
El pequeño apoyo que me abra el camino a la cima.
Dame, señor tu espíritu de fortaleza.
Da a mis brazos, cansados tras tantos esfuerzo vano,
De nuevo, rescor juvenil
Para plantar mil árboles jóvenes para un mundo nuevo.
Que mi sudor se mezcle con el tuyo en Getsemaní ,
Mi sangre fluya con la tuya en Gólgota,
Para irrigar el mundo reseco de injusticia y egoísmo.
Alabado seas, Padre
Que me llevas hasta la meta,
Camino de Meaux,
Donde al cenar en el plato común
Brilla de pronto el rostro del Resucitado
Irradiando paz y alegría


CLAVES PARA ORAR

Buscar a Dios

No le reces a Dios mirando al cielo:
¡mira hacia dentro!
No busques a Dios lejos de ti,
sino en ti mismo...
No le pidas a Dios lo que te falta:
¡busca tú mismo! Y Dios lo buscará contigo,
porque ya te lo dio como promesa y como meta
para que tú lo alcances.
No reproches a Dios por tu desgracia:
¡súfrela con él! Y él sufrirá contigo
y, si hay dos para un dolor, se sufre menos...
No le exijas a Dios que te gobierne
a golpe de milagros, desde afuera:
¡Gobiérnate tú mismo!
con responsable libertad, amando,
y Dios te estará guiando
¡desde dentro y sin que sepas cómo!
No le pidas a Dios que te responda cuando le hablas:
¡respóndele tú
porque él te habló primero!
Y si quieres seguir oyendo lo que falta,
escucha lo que ya te dijo.
No le pidas a Dios que te libere
desconociendo la libertad
que ya te dio.
¡Anímate a vivir tu libertad
y sabrás que sólo fue posible
porque tu Dios te quiere libre!
No le pidas a Dios que te ame
mientras tengas miedo de amar
y de saberte amado.
¡Ámalo tú y sabrás
que si hay calor es porque hubo fuego,
y que si tú puedes amar es porque él te amó primero.

San Agustín


CUÁL ES...


El día más bello: hoy.
La cosa más fácil: equivocarse.
El obstáculo más grande: el miedo.
El error mayor: bajar los brazos.
La raíz de todos los males: el egoísmo.
La distracción más bella: el trabajo.
La peor derrota: el desaliento.
Los mejores profesores: los niños.
La primera necesidad: comunicarse.
Lo que hace más feliz: ser útil a los demás.
El misterio más grande: la muerte.
El peor defecto: el malhumor.
La persona más peligrosa: la mentirosa.
El sentimiento más ruin: el rencor.
El regalo más bello: el perdón.
Lo más imprescindible: el hogar.
La ruta más rápida: el camino correcto.
La sensación más grata: la paz interior.
El resguardo más eficaz: la sonrisa.
El mejor remedio: el optimismo.
La mayor satisfacción: el deber cumplido.
La fuerza más potente del mundo: la fe.
Las personas más necesarias: los padres.
La cosa más bella de todas: EL AMOR.

Madre Teresa de Calcuta


DIOS Y TÚ


Sólo Dios puede darnos la fe,
pero tú puedes dar tu testimonio.
Sólo Dios puede dar la esperanza,
pero tú puedes dar confianza a tus hermanos.
Sólo Dios puede dar el amor,
pero tú puedes enseñar al otro a amar.
Sólo Dios puede dar la paz,
pero tú puedes sembrar la unión.
Sólo Dios puede dar la fuerza,
pero tú puedes sostener al desanimado.
Sólo Dios es el camino,
pero tú puedes indicárselo a los otros.
Sólo Dios es la luz
pero tú puedes hacerla brillar a los ojos de todos.
Sólo Dios es la vida,
pero tú puedes contagiar a los demás el deseo de vivir.
Sólo Dios puede hacer lo que parece imposible,
pero tú podrás hacer lo posible.

Sólo Dios se basta a sí mismo

pero él prefiere contar contigo.


LA ORACIÓN DEL ABECEDARIO


a
de Abbá , Padre
b de Bendito seas
c de cada uno de nosotros
d de dador de vida y ánimos
e de Espíritu
f de fidelidad
g de gracia
h de hermandad
i de inspiración
j de justicia
k de kerigma
l de libertad
m de misión
n de niños/as
ñ de ñoño
o de obediencia
p de paciencia
q de querer
r de resurrección
s de sabiduría y santidad
t de trabajo
u de unión
v de valor
x de xenofobia
y de yermo
z de zafar


LA VIDA


La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es misterio, devélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es himno, cántalo.
La vida es combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es aventura, arrástrala.
La vida es felicidad, merécela.

Madre Teresa de Calcuta


MARÍA, MADRE DE LA ESCUCHA


María, Madre del corazón lleno de Dios,
danos tu misma apertura al Padre,
para dejar que Dios entre en nuestro corazón.
Danos tu confianza para fiarnos de Dios
y dejar nuestra vida en sus manos.
María, Madre de los oídos bien abiertos,
abre los oídos de nuestro corazón
a la Palabra de Dios que nos habla
en las necesidades de los que nos rodean
y en las cualidades que Él nos ha regalado
y nos llama, como a ti, a hacer su voluntad.
María, Madre de la entrega a Dios,
enséñanos a darnos con generosidad al Señor,
que está presente en los más pequeños
a los que debemos amar con nuestra ayuda [...)
María, Madre del corazón siempre dispuesto,
danos tu misma disponibilidad
para ayudar desinteresadamente y con alegría
a los que necesitan nuestro apoyo
y nuestra presencia amiga.
María, Madre del camino a casa de Isabel,
danos tu misma fuerza de voluntad
para salir con prontitud al encuentro
de los que están necesitando de nosotros,
sin poder o atreverse a pedir ayuda.
María, Madre atenta de Caná ,
danos tu misma solicitud y preocupación
para estar pendientes de los que no tienen
el vino de la alegría, de la esperanza y del amor
y poder saciarles de esa felicidad
que solo da el vino bueno de tu Hijo Jesús.
María, Madre del «haced lo que Él os diga»,
ayúdanos a decir «Sí» a Dios,
un sí generoso y total como el tuyo
a la llamada que tu Hijo nos haga a cada uno de nosotros.

NO DIGAS PADRE NUESTRO


No digas Padre
si cada día no te portas como su hijo...
No digas nuestro
si vives aislado en tu egoísmo...
No digas que estás en los cielos
si sólo piensas en cosas terrenas...
No digas santificado sea tu nombre
si no lo honras...
No digas venga a nosotros tu reino
si lo confundes con el éxito material...
No digas hágase tu voluntad
si no la aceptas cuando es dolorosa...
No digas el pan nuestro dánosle hoy
si no te preocupas por la gente con hambre...
No digas perdona nuestras ofensas
si guardas rencor a tu hermano...
No digas no nos dejes caer en la tentación
si tienes intención de seguir pecando...
No digas líbranos del mal
si no tomas partido contra el mal...
No digas Amén
si no has tomado en serio las palabras de esta oración.


ORACIÓN POR LAS SONRISAS


Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición.

Que mis ojos sonrían diariamente por el cuidado y compañerismo de mi familia y de mi comunidad.

Que mi corazón sonría diariamente por las alegrías y dolores que compartimos.

Que mi boca sonría diariamente con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente de la alegría que tú me brindas.
Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.

Amen


PADRE NUESTRO, QUE ESTÁS EN MEDIO...


Padre nuestro que estás en medio
de millones de niños hambrientos.

Santificado sea tu nombre
en los pobres y en los humildes.

Venga a nosotros tu reino
de ternura, de amor, de fraternidad.

Hágase tu voluntad
que es liberación y evangelio
para proclamar a todo el mundo.
Danos hoy nuestro pan de cada día:
el pan de la casa, de la paz,
del saber, del trabajo,
de la salud, de tu Palabra.

Perdónanos, Señor,
por olvidara nuestros hermanos.

Líbranos del mal
y de la tentación de pensar
sólo en nosotros mismos. Amén.


PADRE...


Abbá , Padre, bendito seas porque a cada uno de nosotros
nos das vida y ánimos.

Que el Espíritu de fidelidad, gracia y hermandad
nos inspire la justicia necesaria.

Que el mensaje sea el anuncio clave desde la libertad
que nuestra misión con los niños y las niñas precisa.

Que la ñoñez no se apodere de nuestro mensaje.

Que la obediencia como atenta escucha nos lleve a ser pacientes,
queriendo a nuestros hermanos con sinceridad de corazón.

Que la resurrección de Jesús y nuestra sea el núcleo de nuestra sabiduría trabajo.

Y que la unión de todos contigo, nos dé valor para alejar
cualquier actitud xenófoba, y así nuestro trabajo educativo no sea algo yermo y baldío del que nos queramos zafar cada día

Todo ello te lo pedimos con y por Jesús, nuestro hermano mayor en la fe.
Que sea así. Amén, amén.

José Antonio Solórzano


LEVÁNTATE, BRILLA


Comunidad educativa,
guía a los hombres
por caminos de esperanza,
con signos y palabras encendidas,
acércate, hazte próxima,
ofrece a todos,
la ternura de tu amor,
y la riqueza de tu sabiduría. 

Eres Pueblo de Dios,
eres Iglesia, ponte en pie,
conviértete en estrella peregrina,
compadece a los pueblos entristecidos,
ofréceles el bálsamo de tu amor.

Que a tu luz
los hombres aprendan  
a ser libres, solidarios,
que cultiven la belleza de la vida.  

Educador de la Anunciata, eres estrella,
tu destino, tu misión, encaminar hacia Jesús.
¡Hay tantos desorientados!
Tú puedes ser para ellos guía
con el brillo del amor y la sabiduría.  

Condúceles a Dios,
Él les aguarda,
favorece su encuentro con Cristo,
es el Buen Pastor
que busca y llama;
Diles que da la vida por el hombre,
que se enteren de lo mucho que les ama.

Invítales a contemplar a María de la Anunciación,
la humilde Virgen de  Nazaret ,
la doncella que de Dios se fía,
la madre del Dios encarnado,
la mujer que es madre, modelo,
guía y consuelo.

Educador de la Anunciata,
Comunidad educativa,
anhela profundamente ser lo que eres:
Estrella en la Iglesia y para  la Iglesia. 

ASÍ SEA.


PADRE NUESTRO


Padre nuestro que estás en el cielo,
y aquí entre nosotros.
Tu Presencia nos acompaña,
tu Amor nos sostiene, tu Espíritu nos ilumina. 

Padre nuestro, santificado sea tu nombre,
que lo santifiquemos, en nuestra vida de cada día,
con cada uno de nuestros actos,
con nuestras palabras y nuestros silencios,
con el ejemplo de nuestra vida. 

Padre, venga a nosotros tu Reino,
tu Reino de comprensión y de fraternidad, de ternura y misericordia,
el Reino que tu Hijo nos regala
y nos invita a construir hoy, aquí y ahora en este comienzo de curso.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Sí, Padre: queremos que en la misión de la Anunciata
se realice tu voluntad, tu proyecto de amor,
que laicos y religiosas digamos como María: Fiat , Hágase.
Que la tarea de iluminar las tinieblas de la ignorancia
sea para nosotros una realidad,
como lo fue para el Padre Coll.

Danos hoy, Padre, nuestro pan de cada día, 
continúa regalándonos el Pan de tu Palabra.
Danos pan para repartir y ayudar a crecer,
pan para saciar el hambre de cultura y de fe.

Padre, perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos. 
Perdona nuestra falta de fe, nuestras dudas y miedos;
nuestra escasa paciencia, nuestras prisas;
perdónanos cuando acumulamos pesimismo y desencanto,
perdónanos cuando crece en nosotros egoísmo.

Padre nuestro,
no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal
Reconocemos que son muchas las tentaciones.
Los males que están a nuestra puerta nos asustan.
A veces asoma la tentación de caminar en solitario, de ir por libre,
o la de considerar inalcanzable la utopía de compartir.
Líbranos de esos y otros males.

AMÉN

 


PLEGARIA DE UN POBRE DIOS


«Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes y se las has dado a conocer a los sencillos», Lc 10, 21

Hubo un tiempo en el que corría de un sitio para otro descubriendo nuevas experiencias, nuevas personas, nuevas formas de amar y ser amado.

Mis jóvenes piernas gozaban de tu energía y me permitían acudir allí donde requerían nuestra presencia.

Pero a alguien no le debió gustar todo lo que yo hacía, y un día me las cortaron cruelmente.

Te pedí ayuda, Señor, y juntos y sin que nadie lo supiera utilizamos nuestras manos para seguir haciendo el bien.

Cuántas personas gozaron de nuestras manos amigas.

No conforme con nuestra tarea, una mañana desperté con las manos maniatadas. Acudí a ti. Tu mirada cariñosa me hizo descubrir que todavía podíamos seguir construyendo un mundo mejor. Fue entonces cuando utilizamos nuestros ojos, nuestra mirada y nuestra sonrisa para estar cerca de los que más nos necesitaban.

Sin embargo, muy pronto también me privaron de la vista. Volví a acudir a ti y juntos utilizamos nuestras voces para gritar a todo el mundo tu palabra.

Nuestra voz llegó a mucha gente y muchos fueron los que se unieron; y nuestra voz se hizo más potente y tu palabra quedó sembrada en muchos corazones.

Aunque lo que era una voz sana, melódica y reconfortante para muchos, para otros era estridente y molesta. Por eso también me negaron expresar con palabras las maravillas que tú estabas haciendo en mí...

Hoy me presento ante ti, malherido por todos los costados. Ellos al fin creen haberse quedado tranquilos, sentados en sus amplias butacas. Al fin ya nadie será un estorbo en sus cómodas y placenteras vidas.

Lo que no saben, Señor, es que tú seguirás a mi lado, y juntos, corazón con corazón, seremos aliento y estímulo para tanta gente cansada y agobiada e injustamente maltratada.


YO QUIERO DECIRLE A JESÚS


Quiero decirle a Jesús, como los discípulos:
«¿Señor, dónde voy a ir? Sólo Tú
tienes palabras de vida eterna».

Quiero decirle a Jesús, como el Centurión:
«Señor, no soy digno de que entres en mi casa;
pero di una sola palabra y mi alma quedará sana».

Quiero decirle a Jesús, como Tomás:
«Señor mío y Dios mío».

Quiero decirle a Jesús, como los apóstoles:
«Señor, enséñanos a rezar».

Quiero decirle a Jesús, como Pedro:
«Señor, Tú lo sabes todo y sabes que te quiero».

Quiero decirle a Jesús, como el padre del epiléptico:
«Creo, Señor, pero aumenta mi fe».

Quiero decirle a Jesús, como los apóstoles en la barca:
«Sálvanos, que nos hundimos».

Quiero decirle a Jesús, como los discípulos:
«Maestro, dónde vives».

Quiero decirle a Jesús, como el ciego»:
«Señor, que vea».

Quiero decirle a Jesús, como el publicano:
«Señor, ten compasión de mí, que soy un pecador».

Quiero decirle a Jesús, como la samaritana:
«¿Por qué me pides de beber a mí?».

Quiero decirle a Jesús, como la samaritana:
«Dame de tu agua para que nunca más tenga sed».

Quiero decirle a Jesús, como el leproso:
«Si quieres puedes limpiarme».

Quiero decirle a Jesús, como el joven rico:
«¿Qué tengo que hacer para poseer la vida eterna?».

Quiero decirle a Jesús, como Pedro cuando se hundía en las aguas:
«Señor, sálvame».

Quiero decirle a Jesús, como los pescadores:
«No hemos pescado nada en toda la noche,
pero en tu nombre echaremos las redes».

Quiero decirle a Jesús, como el buen ladrón:
«Acuérdate de mí».

Quiero decirle a Jesús, como la Madre de Dios:
«Estoy agradecida y feliz porque has hecho en mí maravillas».

Quiero decirle a Jesús, como la Madre de Dios:
«Hágase en mi según tu voluntad».

Quiero decirle a Jesús, como la Madre de Jesús:
«No tienen vino».

Quiero decirle a Jesús, como la Madre de Dios:
«¿Por qué me has hecho esto?».

Quiero decirle a Jesús, como los de Emaús :
«Quédate con nosotros».


SANTA MARÍA DEL MAGNIFICAT


María nuestra del Magnificat,
queremos cantar contigo,
¡María de nuestra Liberación!
Contigo proclamamos la grandeza del Señor, que es el único grande,
y en ti nos alegramos contigo, porque, a pesar de todo, Él nos salva.
Contigo cantamos, María, exultantes de gratuidad,
porque Él se fija en los insignificantes;
porque su poder se derrama sobre nosotros en forma de amor;
porque Él es siempre fiel,
igual en nuestras diversidades,
único para nuestra comunión,
de siglo en siglo, de cultura en cultura, de persona en persona;
porque su brazo interviene históricamente
-por intermedio de nuestros brazos, inseguros , pero libres­ y porque un día intervendrá, definitivamente El;
porque es Él quien desbarata los proyectos de las transnacionales
y sostiene la fe de los pequeños
que se organiza para sobrevivir humanamente;
porque vacía de lucros los cofres de los capitalistas
y abre espacios comunitarios
para el plantío, la educación y la fiesta
en favor de los desheredados;
porque derriba de su trono a todos los dictadores
y sostiene la marcha de los oprimidos
que rompen estructuras en busca de la Liberación:
porque sabe personar a su sierva, la Iglesia,
siempre infiel creyéndose señora,
siempre amada escogida, sin embargo,
por causa de la Alianza que Él hizo un día con la sangre de jesús .
María de Nazaret , cantadora del Magnificat, servidora de Isabel:
¡quédate también con nosotros, que está por llegar el Reino!;
quédate con nosotros, María,
con la humildad de tu fe, capaz de acoger la Gracia;
quédate con nosotros,
con el Verbo que iba creciendo en ti,
humano y Salvador, judío y Mesías, Hijo de Dios e hijo tuyo,
nuestro Hermano,
jesús .

PEDRO CASALDÁLIGA


LA VIDA


La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es misterio, devélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es himno, cántalo.
La vida es combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es aventura, arrástrala.
La vida es felicidad, merécela.

Madre Teresa de Calcuta

 


SEÑOR, BENDICE MIS MANOS


Señor , bendice mis manos
para que sean delicadas y sepan tomar
sin jamás aprisionar,
que sepan dar sin calcular
y tenga la fuerza de bendecir y consolar.

Señor, bendice mis ojos
para que sepan ver la necesidad
y no olviden nunca
lo que a nadie deslumbra;
que vean detrás de la superficie
para que los demás se sientan felices
por mi modo de mirarles.

Señor, bendice mis oídos
para que sepan oír tu Voz
y perciban muy claramente
el grito de los afligidos;
que sepan quedarse sordos
al ruido inútil y la palabrería,
pero no a las voces que llaman
y piden que las oigan y comprendan
aunque turben mi comodidad.

Señor, bendice mi corazón
para que sea templo vivo de tu Espíritu
y sepa dar calor y refugio;
que sea generoso en perdonar y comprender
y aprenda a compartir dolor y alegría
con un gran amor.

Dios mío, que puedas disponer de mí
con todo lo que soy, con todo lo que tengo.

Comentario

Pedimos a Dios que nos bendiga a nosotros, para que nosotros mismos podamos ser instrumentos de bendición. Bendecir es una actitud profunda, que va más allá de nuestros sentidos. Es toda nuestra per­sona la que es bendecida por Dios, y, a través de nosotros, se prolonga su amor hacia los demás. En es­ta oración, bendecir significa desear y querer el bien para todos. Que nuestras manos bendigan y con­suelen; que nuestra mirada haga felices a los demás; que nuestros oídos estén atentos a la voz de Dios y al grito de los que sufren; que nuestras palabras alivien. Pedimos a Dios que disponga de nosotros y amemos a todos generosamente y sin condiciones.


SEÑOR, TÚ ERES SILENCIO


Señor, tú eres silencio
cuando en nuestro interior
nos rebelamos contra nosotros,
contra lo que nos pasa...,
cuando lo queremos mandar todo de paseo...

Pero, Señor, tú nos hablas en el silencio
y no haces sentir poco a poco
que conviene que todo sea así...
en la escuela de la vida,
para madurar, crecer y creer.

Señor , tú eres silencio
cuando vemos la guerra y el mal
que reinan por todas partes...,
cuando unos pocos provocan a muchos
y nos sentimos impotentes ante la fuerza del mal.

Pero, Señor, tú nos hablas en silencio
cuando descubrimos
las manos, los ojos y el corazón
de los que trabajan por la paz y la justicia.

Señor, tú eres silencio...
pero un silencio que llega siempre a hablar
y a que aflore una palabra
en lo más íntimo del corazón.

Señor, tú eres silencio
que hay que aprender a escuchar
para descubrir tu presencia silenciosa,
perceptible sólo a los ojos
de los que dejaron atrás sus escamas
y aprendieron a verte,
y aprendieron a creerte,
y aprendieron a vivir colgados de tus manos providentes.


ORAR CON MARÍA


SEÑORA DE LA ESPERANZA

Señora de la Esperanza,
porque diste a la luz la Vida.

Señora de la Esperanza,
porque viviste la Muerte

Señora de la Esperanza,
porque creíste en la Pascua,
porque palpaste la Pascua,
porque comiste la Pascua,
porque moriste en la Pascua,
porque eres Pascua en la Pascua.

Pedro Casaldáliga


ALEGRÍA


Contra tanta mentira de tristeza
yo he de rezarte a gritos, Alegría:
¡Dios te salve, María, llena eres de gozo!
¡El Señor es contigo, como un río de leche que se sale de Madre...!
Una mujer de hoy, desamparada, les ha dicho a los hombres: «buenos días, tristeza».
Y ellos se lo han creído.
Hace ya mucho tiempo que se han puesto a ser tristes...
La fiebre de la angustia les ha cercado el alma con sus tropas.
La palabra y la luz y la armonía se han quemado en la angustia
como un bosque en la guerra.
La angustia ha carcomido la carne y la mirada de los muchachos rotos,
(Beber, bailar, tocarse,
y quedarse vacíos, como un corro de copas,
con las últimas babas, en la mesa del bar abandonado...).
Los hombres están tristes, se empeñan en ser tristes.
Se empeñan en perderse, por las minas, a gatas, acosados del miedo.
Se empeñan en morirse corroídos de hambre y de nostalgia
¡cuando estáis al alcance de la mano
tú como un Paraíso de manzanas primeras
y Dios como un jilguero consentido...!
¿«Buenos días tristeza», después que tú alumbraste la Alegría?
(¡Campanas de Belén, recién nacidas, que no saben oíros, detrás de los motores,
más allá del clamor de las antenas,
sobre los parlamentos y las plazas,
detrás de los anuncios, ¡dentro del corazón!).
Romeral y colmena: Dios te salve, María, llena eres de gozo.
En el umbral abierto de Ain - Karim , de cara al horizonte amanecido,
tu corazón se ha roto de Alegría...
Llena eres de gozo y el Señor es contigo,
como un río de leche que se sale de Madre para todos los hijos.
Cada día era Sábado en tus días, porque eran la Esperanza.
Y un día fue Domingo.
(¡Se abrió el Sol en tus brazos, salido del sepulcro, y te vistió de Gloria!).
Después ya fue Domingo para siempre...
Y tu gozo ha crecido como un río de leche que se sale de Madre hasta llenar el mundo.
-¿«Buenos días, tristeza»?
-¡Dios te salve, María!


PADRE NUESTRO


Teniendo a Dios como amigo,
vivirás en la luz de la fe,
con esperanza y fortaleza,
con verdadera paciencia y perseverancia,
todos los días de tu vida
Nunca estarás solo,
y nunca temerás a nadie ni a nada,
porque encontrarás tu seguridad en Dios.

Catalina de Siena


ORACIÓN


Gracias, Padre Eterno, gracias.
Tú no me has abandonado a mí, que soy la obra de tus manos
Tú no me has dado vuelta la cara,
ni has despreciado mis sentimientos.
Tú que eres la Luz, has aceptado mi oscuridad.
Tú, el gran médico, has sanado mis enfermedades.
Tú que eres la Vida, no me has dejado morir.
Tú que eres la Sabiduría, no te has ido a causa de mi necedad.
Tú, al contrario, me has rodeado
de Tu bondad y de Tu Amable Misericordia
y me has nutrido
con el amor por Ti y por el Prójimo.
Gracias Padre Eterno, gracias.
Amen.-

Santa Catalina de Siena


EL GRAN AMIGO


Eres el AMIGO, Señor, el gran amigo que

creas cada amistad y nos ofreces la tuya.

Eres el AMIGO IDEAL, que no decepciona
jamás y que mantiene lo prometido.

Eres el AMIGO GENEROSO, que no mide
lo que da y nunca niega su ayuda.

Eres el AMIGO VIGILANTE, que se interesa
por todo lo que nos concierne y provee lo que necesitamos.

Eres el AMIGO ACOGEDOR, que recibe con
simpatía nuestras confidencias, comparte nuestras
penas y alegrías.

Eres el AMIGO BUENO, lleno de amor por
nosotros, lleno de comprensión por nuestras faltas.

Eres el AMIGO DELICADO, que multiplica sus
atenciones, y busca que seamos felices.

Eres el AMIGO SONRIENTE, siempre dispuesto
a darnos ánimo y mostrarnos lo positivo de nuestra vida.

Eres el AMIGO SEGURO, siempre presente en
las horas difíciles, fiel hasta el final a pesar de nuestra infidelidad.

Eres el AMIGO ABSOLUTO, como sólo DIOS
puede serlo haciéndose HOMBRE porque nos AMA.


ORACIÓN DEL EDUCADOR


Educar es un reto que debemos asumir todos. Educar, significa una maravillosa aventura para quienes tenemos la fortuna de vivir esta hora apasionante de la historia.

         Educar es ayudar a que el ser humano desarrolle adecuadamente sus enormes posibilidades. Conviene saber que educamos más a través de lo que somos y de lo que sentimos, que con todo lo que decimos o explicamos.

         Educar es aconsejar sin oprimir, prevenir sin atemorizar; ofrecer alternativas de humildad, sencillez y prudencia.

         Educar es hacer de los niños y jóvenes seres libres, capacitados para actuar de acuerdo a sus convicciones, de tomar decisiones sin sentirse coaccionados por las ideologías del momento.

         Educar es dar sentido a la vida, dignificándola. Es humanizar y espiritualizar. Es un largo y complejo proceso que supone un intenso aprendizaje, con aciertos y errores, con alegrías y decepciones, con constantes altibajos.

         Educar es actuar, estar cerca, compartir, acompañar. Es un hecho técnico, científico, pero que administrado con amor, se convierte en una experiencia sumamente creativa y estimulante.

Ahora, finalizando un curso, damos gracias a Dios por esta posibilidad de acompañar a los niños y jóvenes en su maduración y crecimiento personal. Gracias por el Maestro que acompaña nuestra labor educativa: Jesús, Él el maestro paciente que educó desde los valores que dan sentido a la persona y la llevan a plenitud.

Que el Señor siga acompañándonos en el descanso para reponer fuerza y comenzar un nuevo curso escolar lleno de renovada ilusión y esperanza en la tarea que se nos encomienda.


SIEMPRE TEN PRESENTE QUE ...


La piel se arruga.
El pelo se vuelve blanco.
Los días se convierten en años...
Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad.
Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés vivo, siéntete vivo.
Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas.
Sigue aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
Pero......, ¡nunca te detengas!.

Madre Teresa de Calcuta


CREEMOS QUE


CREEMOS que, por iniciativa de Cristo Resucitado, ha nacido en nosotros una urgencia cristiana que nos impulsa a la acción. El sufrimiento de tanta miseria y la experiencia de nuestra incapacidad para acabar con ella nos abren a Dios y nos vinculan en comunidad de hermanos.

CREEMOS que la vocación y misión de discípulos de Jesús exige un serio afrontamiento y profundo análisis de la realidad e implica un compromiso radical cristiano de transformación de la misma.

CREEMOS que nuestra vocación de presencia nos impulsa a vivir con toda profundidad el acontecimiento cristiano de la Encarnación del Cristo total que nace, y se construye en la historia humana por obra del Espíritu.

CREEMOS que la persona es el verdadero templo de Dios, donde cada hermano adora al Padre en la lucha liberadora a que nos lleva el amor cristiano revolucionario.

CREEMOS que el hacer Cuerpo de Cristo con el oprimido y compartir su historia nos hace ‘bienaventurados' y, al mismo tiempo que nos libera de tantos criterios y esclavitudes, nos pone en estado permanente de lucha, incomprensión y persecución

CREEMOS que cada día el Padre nos posee más profundamente y nos hace penetrar en la oración para descubrir el verdadero rostro del hombre, su vida, su trágica búsqueda e insatisfacción, la opresión indecible de tantas esclavitudes y vicios personales y sociales.

CREEMOS que cada día el Padre nos vincula por el Espíritu en comunidad de hermanos para ofrecer en una misma vida, fe y misión, un servicio liberador a los jóvenes y a los pobres, haciéndonos ‘pueblo' con ellos y en ellos.

CREEMOS que cada día el Padre nos compromete más radicalmente en opciones y servicios que completan la Pasión y significan la Resurrección de Cristo, dan sentido a nuestra vida perdiéndola y hacen presente la Iglesia en el mundo.

CREEMOS y amamos a Jesucristo Paciente, viviente en el hombre oprimido. Creemos y amamos a Jesucristo Resucitado, viviente en el hombre comprometido.

CREEMOS y amamos el mundo y su historia: una historia por hacer y un mundo por construir y liberar.

CREEMOS y amamos la Iglesia, prefigurada y engendrada en María bajo cuyo auxilio vive, pueblo caminante, santo y pecador a la vez; cuerpo que crece de quien recibimos la vida y a quien, con la nuestra, engendramos.

CREEMOS y esperamos en el Reino que construimos y que se manifiesta en el hombre nuevo y liberado.

AFINAR EL OÍDO Y EL GUSTO ...


Cuando se vive en un ambiente inhumano, la fidelidad requiere finura del alma, para no embrutecerse en medio de tanta miseria.

Se necesita respirar aire limpio. Antes de acostarse, aunque uno se caiga de sueño, hay que leer algún poema. Desintoxica. Llena los pulmones de aire puro. No es ninguna eva­sión, sino una purificación. Limpia el corazón y los ojos. Afina el oído.

Para descubrir el valor de la contemplación y de la acción, hay que leer poesía. He aquí un salmo-poema.

Señor, no estás conmigo aunque te nombre siempre.
Estás allá, entre las nubes, donde mi voz no alcanza,
Y si a veces resurges, como el sol tras la lluvia,
hay noches en que apenas logro pensar que existes.
Eres una ciudad detrás de las montañas.
Eres un mar lejano, que a veces no se oye.
No estás dentro de mí. Siento tu negro hueco
devorando mi entraba, como una hambrienta boca.
Y por eso te nombro, Señor, constantemente.
Y por eso refiero las cosas a tu nombre,
Dándole latitud y longitud de Ti.
Si estuvieras conmigo yo hablaría de cosas,
de cosas nada más, sencillas y desnudas,
del cielo, de la brisa, del amor y de la pena.
Como un feliz amante que dice solo: "Mira
que pájaro, qué rosa, que sol, qué tarde clara
y vierte así en los nombres su amor.
Pero no. Tu me faltas. Y te nombro por eso.
Te persigo en el bosque de cada tronco.
Te busco por el fondo de las aguas sin luz.
¡ Oh cosas: apartaos, dadme ya su presencia
que tenéis escondida en vuestro oscuro seno!
Marcado por tu hierro vago por las llanuras,
abandonado, inútil, como una oveja sola...
Hombre de Dios, me llamo. Pero sin Dios estoy.