SIETE ROSTROS DE MUJER
DOMINICAS DE LA
ANUNCIATA MÁRTIRES
Al hablar de nuestras HH. Mártires no vamos a presentar
unas biografías deslumbrantes, con hechos extraordinarios,
sino VIDAS, VIDAS en clave de servicio y entrega generosa,
el testimonio universal de su fidelidad al Señor.
HNA.
RAMONA FOSSAS ROMANS
Nació en Ripoll, (Gerona), el 1 de noviembre de
1881. Sus padres José y Ramona, eran modelo de vida cristiana
familiar.
Se educó en el colegio de las HH. Carmelitas de la Caridad
de Ripoll.
Tenía carácter serio, pero era agradable. Destacaba
entre sus compañeras por su sensatez y piedad, por su modestia
y laboriosidad. Cuando tenía 19 años murió
el padre. Desde entonces se dedicó a ayudar a su madre en
el sostenimiento de la familia, trabajaba como modista.
Las HH. que convivieron con ella nos dejaron este retrato de su
personalidad:
Ø
Religiosa
ejemplar
Activa,
inteligente, sacrificada y muy recta de conciencia.
Ø
Muy
exigente consigo misma y con los demás en el cumplimiento
del deber
Ø
Seria,
pero cercana a las personas
Ø
Alma
y sostén de sus Hermanas y alumnas.
Ø
Se
hacía querer y disculpar su rigor, a veces excesivo
Ø
Amable,
delicada, humilde y muy fervorosa.
Un momento muy doloroso en su vida fue cuando el Sr. Obispo de
Barcelona mandó retirar el Santísimo para evitar una
profanación, fue tal su dolor que la hizo exclamar:
”!Qué triste será sufrir sin Jesús”
“Dios nos castigará por haberle echado de casa”.
Fue la Primera en dar su vida por Jesucristo, tenía 54 años.
HNA.
ADELFA SORO BO
Nace en Villanueva de Castellón (Valencia) el 6
de marzo 1887.
Sus padres Rafael y Dionisia eran piadosos cristianos.
Cursó sus estudios en el Colegio de las HH. Dominicas
de su ciudad natal.
Su padre era músico y quiso hacer de ella una gran pianista.
Favorecida por el ambiente familiar, muy piadoso, vivía una
vida de recogimiento y oración. Le gustaba pasear por el
jardín de la casa ella sola, ensimismada en sus pensamientos.
Su padre muy pendiente de su hija, un día comentó
con su esposa: Sí, sí. Lo estoy presintiendo: Adelfa
será monjita. La madre le contestó ¿por qué
no intentamos quitarle eso de la cabeza? a lo que el padre replicó:
Adelfa no es nuestra; es de Dios. Que haga de ella lo que le plazca.
Las HH. que convivieron con ella dan testimonio diciendo:
Ø
Era
una religiosa muy virtuosa y observante (Cumplidora
de su deber)
Ø
Entregada
a su trabajo y al bien de las alumnas
Ø
De
inteligencia clara y gusto bien cultivado
Ø
Su
mayor anhelo era ser fiel a Dios y corresponder a su vocación
Ø Competente en: ciencias,
literatura, dibujo, música y labores...
Ø
Siempre
estaba disponible para ayudar a Hermanas y alumnas.
Ø
Su
carácter alegre y jovial, dulce y delicado, cautivaba las
simpatías de las alumnas.
De carácter optimista procuraba alentar a las Hermanas
más temerosas ante los acontecimientos de aquellos días.
Cuando su familia la invitó a volver a casa, ella contestó:
“Si Dios me destina al martirio, lo acepto gustosa”.
Y el Señor escuchó sus deseos a sus 49 años
de edad.
HNA.
TERESA PRATS MARTÍ
Nace en Ciutadilla (Lérida) el 8 de enero de 1895.
Sus padres Antonio y María eran sencillos labradores.
Estudió en la escuela Nacional de su pueblo.
Era competente costurera y delicada bordadora.
Desde tierna edad captó el sufrimiento de su madre a causa
del carácter fuerte de su padre; con sus cortos años
pensó qué podría hacer para endulzar el modo
de su padre y estar todos más contentos y alegres en la casa.
Joven piadosa asistía con asiduidad a la iglesia, recibía
los sacramentos, participaba en la “ Asociación de las Hijas
de María” y formaba parte del coro parroquial. Sintió
grandes deseos de consagrarse a Dios, pero su padre se opuso de
forma violenta y tuvo que esperar a ser mayor de edad.
Las Hermanas que la conocieron destacan de ella :
Ø
Su
carácter extremadamente caritativo
Ø
Ayudaba
a todas con gran abnegación y renuncia de si misma
Ø Se prestaba para hacer
los trabajos más humildes con naturalidad y alegría
Ø
Le
gustaba ayudar al cuidado de las HH. ancianas en la enfermaría.
Ø Cosía hábitos
y demás prendas de vestir para el noviciado
Ø
Se
esforzó por lograr que el amor de Dios fuera el único
móvil de todas sus acciones
Ø
Siempre
se manifestó como una religiosa ejemplar en el cumplimiento
de sus obligaciones y en su piedad.
Con el martirio culminó su vida de entrega silenciosa a Dios
y a su projimo.
HNA.
OTILIA ALONSO GONZÁLEZ
Nació en Enfistiella - Nembra (Asturias), el 31
de diciembre de 1916.
Sus pares Hermenegildo y Rosa, eran piadosos cristianos.
Quedó huérfana de madre a los dos años, pero
acogida con gran cariño por la segunda esposa de su padre.
Los estudios los realizó primeramente en la escuela
del pueblo y luego en nuestro colegio de Caborana.
De carácter bondadoso y delicado, siempre estaba dispuesta
ayudar a quien tenía alguna necesidad …
A los 16 años pidió ingresar en la Congregación
y fue admitida, siendo trasladada a Vic donde entró el 17
de abril de 1932.
Las Hermanas que convivieron con ella dan estos testimonios:
Ä
Era
de carácter alegre y jovial, bondadoso y delicado.
Ä
Deseos
de ser una buena religiosa
Ä
Poseía
grandes virtudes
Ä
Siempre
estaba disponible para ayudar a los demás
Cuando empezó la persecución religiosa de 1936, pidió
a la Priora General la destinaran a Asturias para poder reunirse
con su familia. Fue enviada a la casa de la calle Trafalgar para
esperar el momento oportuno y viajar a Asturias. No hubo tiempo
para realizar el viaje; vinieron a buscarla, sí, pero para
conducirla al martirio. Tenía 19 años.
Siguió las vicisitudes martiriales de la Hna. Fossas y demás
compañeras, pero sobrevivió unas horas a los disparos
mortales. Al médico que la atendió le dio la dirección
de su familia, le pidió que visitase a sus padres y les dijera
que moría conformada y pura, totalmente entregada a la voluntad
de Dios.
HNA
RAMONA MARÍA PERRAMÓN VILA
Nació en Vic (Barcelona) el 28 de agosto de 1898.
Sus padres Ramón y Ana, eran sencillos labradores.
Recibió la instrucción elemental en el Colegio de
las Religiosas Perpetuas Adoratrices.
Siendo niña tuvo que trabajar de niñera, en casa de
Dña. Dolores, quien la llevó con las HH. Dominicas
para que la admitieran en la escuela dominical.
Más tarde entró a trabajar en la fábrica de
D. Luis Camprodón en calidad de tejedora. Hacía
apostolado con sus compañeras de trabajo y era estimada por
ellas.
Sus padres y, de manera especial su madre, se opusieron, de forma
violenta, a su deseo de hacerse religiosa, encerrándola y
prohibiéndola ir a la Escuela Dominical. Una vez alcanzada
la mayoría de edad ingresó en la Congregación
en septiembre de 1920.
El testimonio de las HH. y personas que la trataron destacan:
Ä
Su
entrega y disponibilidad aran admirables
Ä
Trabajaba
siempre silenciosa y sonriente
Ä
Servía
con sumo esmero tanto a las HH. como a las señoras pensionistas
Ä
A
las niñas las acompañaba por las calles de Barcelona
con verdadero amor de madre
Ä
Su
lema era “TODO POR AMOR”
Murió a los 37 años de edad. Como la Hna. Otilia,
quedó gravemente herida. Sobrevivió la noche del 27
al 28 de julio de 1936. Dio la impresión a sus buenos samaritanos
de persona franca, noble y sencilla; se manifestó contenta
de su suerte y repetía que quería hacerse digna de
lo que consideraba un regalo grande de Dios : el martirio.
HNA. REGINALDA PICAS PLANAS
Nació en Borredá (Barcelona) el 25
de mayo de 1895.
Sus padres Ramón y Concepción eran de condición
humilde y muy buenos cristianos.
La primera instrucción la recibió en la Escuela Nacional
de la localidad y luego en el colegio de las HH. Dominicas en su
pueblo natal.
Durante su niñez se mostró siempre dócil y
obediente a sus mayores, aplicada al estudio y ejemplar entre sus
compañeras..
De carácter alegre y jovial llevó una vida sencilla
y modesta. Desde joven tuvo que trabajar para ayudar a sus padres.
Le gustaban mucho las vidas de Santos y especialmente de los mártires,
alguna vez se la oyó exclamar: ¡ojalá pudiera
ser mártir! yo también quiero ser mártir.
Desde joven sintió la llamada a la vida religiosa, pero
se consideraba imposibilitada por su delicada salud. Ya religiosa
fue destinada al colegio de Oviedo; estando aquí enfermó
gravemente su madre. La M. provincial la acompañó
hasta Borredá para que pudiese ver a su madre y acompañarla
en sus últimos momentos.
El 26 de julio de 1936 un grupo de milicianos registró el
domicilio de Manresa donde se hallaba refugiada junto con la Hna.
Rosa; fueron objeto de burlas y propuestas deshonestas; ellas se
mostraron firmes en su fe y dispuestas al martirio.
Al día siguiente, 27 de julio, fueron en busca de la Hna.
Rosa a otra casa en que se habían refugiado. Allí
estaba también la Hna. Reginalda, que no quiso separarse
de su Hna. Las apresaron y les dieron muerte en el término
de Castellgalí (Barcelona) en la zona denominada “dels Torrents”
HNA. ROSA JUTGLAR GALLART
Nació en Sabassona (Barcelona) el 25 de enero
1900.
Sus padres Pedro y Dolores eran sencillos labradores y muy buenos
cristianos.
Recibió la instrucción primaria en el Colegio de Folgarolas.
Desde niña manifestaba su carácter piadoso, era respetuosa,
obediente y muy caritativa.
Muy jovencita comenzó a trabajar en una fábrica para
ayudar a su familia. En el trabajo fue modelo de laboriosidad, modestia
y piedad para sus compañeras.
Según el testimonio de las HH. que vivieron con ella:
Ä
Fue
siempre ejemplar en la observancia regular
Ä Amante del recogimiento y del silencio
Ä
Puntual
en acudir a los actos de comunidad
Ä
Dedicada
plenamente al trabajo que se le confiaba
Ä
Como
sacristana tenía suma delicadeza con las cosas del altar
Ä
Era
muy devota de Jesús Sacramentado
Ä
Trataba
con mucho cariño, respeto y ternura a los niños y
confiaba mucho en sus oraciones
Ä
Era
jovial, sencilla y candorosa; se ejercitaba en el apostolado de
la alegría.
Sufrió el martirio en las mismas condiciones que la
Hna. Reginalda. Tenía 36 años, sus restos se hallan
juntos en el sepulcro colocado en nuestra iglesia de Ntra.
Señora de Valldaura de Manresa.
SU MARTIRIO NOS INTERPELA...
Dos marcos históricos de martirio diversos: Barcelona y Manresa.
y una única respuesta: FIDELIDAD.
Mujeres fieles y prudentes, humildes y fuertes, como buenas
hijas del Padre Coll, vivían con sencillez y amor, entregadas
totalmente a la misión que la obediencia les había
confiado, sin intervenir ni mezclarse, para nada en la política,
agitada y hostil a la Iglesia. Como discípulas de Cristo,
derramaron su sangre, con serenidad y paz, glorificando a Dios con
la profesión de su FE y perdonando a los
que las injuriaban y asesinaban. Estas mártires Dominicas
de la Anunciata, ofreciéndose en holocausto al Señor,
son el testimonio más elocuente del amor a Cristo, y un estímulo
real para la Congregación de HH. Dominicas de la Anunciata
y para la Iglesia en general, en su vida de seguimiento de Jesús.
UN AMBITO COMÚN DE LLAMADA : EL CARISMA DE LA ANUNCIATA
Seducidas por Cristo, vivieron entregadas a la educación
en su diversidad de manifestaciones bajo el lema: anunciar el
mensaje de salvación e iluminar con la sana
doctrina las tinieblas del error y la ignorancia. Fueron
vidas sencillas, ejemplares, empapadas de bienaventuranzas y sonrisas,
que sembraron entre niñas, jóvenes y cuantas personas
las trataron los frutos de su madurez y de sus experiencias, hasta
derramar su sangre por amor.
UNIVERSALIDAD DE SU TESTIMONIO
Vivieron una vida de servicio y entrega, en el día a día.
Nos dejan el testimonio universal de su fidelidad al Señor,
su herencia.
UN RETO
PARA EL PRESENTE CON PROYECCIÓN FUTURA
Las mártires dominicas de la Anunciata son símbolo
de abnegación y valentía; al entregar sus vidas sembraron
amor. Su mensaje, para construir la civilización del amor,
solamente será posible desde una vida fecundada por los valores
del Evangelio, apoyados por la fe, en los momentos decisivos
de nuestras vidas.
Su beatificación es un reto al presente con proyección
futura. Nos recuerdan la fidelidad radical de sus vidas consagradas
a Dios en la Congregación de las HH. Dominicas de la Anunciata.
FINAL
Para terminar, en este momento, vamos a evocar: hacer presentes
y honrar, en este símbolo de nuestras HH. a todos los mártires
de todos los tiempos y lugares con las palabras del Apocalipsis
del apóstol San Juan: “Vi un gentío
numeroso, imposible de contar, de toda nación y raza, pueblo
y lengua, que estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos
con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Uno de los ancianos
me dijo: Estos que están con vestiduras blancas ¿quiénes
son y de dónde vienen? “Estos son los que vienen de
la gran persecución; han lavado y blanqueado sus vestiduras
con la sangre del Cordero”.
Nos unimos al gozo y alegría de los jóvenes anunciatistas,
en esta celebración festiva, recordando nuestro martirio.
Queremos dejarles un regalo y un mensaje: El regalo de la Cruz,
la Palma y la Luz:
La Cruz signo y expresión del amor más grande
La Palma, símbolo del martirio y la victoria alcanzada por
la fe, que vence al mundo.
La Luz de la fe, la esperanza y el amor, que ilumina y orienta nuestra
vida de acuerdo al Evangelio.
Y recordarles algo que ya saben y es bueno retomarlo en un momento
tan especial como este que están viviendo:
Cristo y la Iglesia te necesitan a ti joven, como testigo valiente
del amor de Dios a la humanidad.
Ø
Te
necesitan a ti para hablar y demostrar con tu vida que es posible
el amor a Dios y a los hermanos por encima de cualquier ídolo;
para defender la vida, la dignidad de la persona y sus derechos,
para hacer prevalecer la justicia por encima de intereses personales
Ø
Te
necesitan a ti viviendo y defendiendo la fidelidad en el amor, la
verdad, la honradez...
Ø
Te
necesitan para construir y hacer presente el Reino de Dios en medio
de esta sociedad a veces desorientada y en algunos casos alejada
de Dios.Y tengan presente, Jóvenes de JUDASAL, que no están
solos en esta hermosa tarea de construir el REINO, Jesús
está con ustedes como lo estuvo con nosotras y les dice:
"Sean valientes y no tengan miedo, yo estoy siempre con
ustedes"
"SU
CUERPO PERECERÁ, PERO SU LEGADO QUEDARÁ"

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CELEBRACIÓN
IN MEMORIAM DE LAS HERMANAS DOMINICAS MÁRTIRES
“…como el
incienso que lleva hasta el mismo Dios las oraciones,
las súplicas de sus hijos aquí en la tierra”
Esta ha sido la motivación sencilla y sentida de cuantos
hemos contemplado la suelta de globos el lunes pasado, conmemorando
así el regalo de las hermanas mártires. Una celebración
festiva de la vida, sin reparar en otra cosa más que la alegría
de celebrar juntos y de forma simbólica la carrera de la
vida, ese largo trecho que todos tenemos que recorrer: unos llegan
a la meta de una forma, otros de otra, Algunos cansados de las dificultades,
de tantos tropiezos, otros obligados sucumben ante el horror y el
desastre del sinsentido de las guerras inútiles que dejan
sesgadas las vidas de tantas personas en uno y otro lado. Porque
el horror no entiende de colores, de sabores, de lugares, de ideas,
de personas: el horror lacera los corazones jóvenes y viejos,
nos invalidad para la vida y se detienen las ilusiones encendidas.
Cada globo portaba el corazón y el anhelo de cada alumno
del colegio. Una acción de gracias y a un tiempo, una súplica:
rogad por nosotros.
Junto a ellos, una lámpara encendida: sois la luz del mundo.
No se enciende una luz y luego se esconde…
Y un corazón de manos abiertas: entregar la vida, de forma
joven y decidida. Amarlo todo en un tiempo, hoy, en el que dar la
vida por los demás, no está de moda. De esta forma,
recordamos e invitamos a profesores, a padres, a hermanas, a alumnos,
a dar la vida, a darse, a entregarse por amor, a educar por amor,
a sonreír por amor, a vivir con amor encendido y como respuesta
a tanta soledad y falta de solidaridad.
Que la fiesta, nos recuerde a un Dios, Padre y Madre que nos ama
tal y como somos, que nos acompaña y nos devuelve en cada
mirada, la dignidad de hijos y la valentía para afrontar
los retos cotidianos. Incluso dar la vida ¡de tantas maneras!
Si fuera preciso.
En buena hora.
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