Beatificación de las Hermanas Dominicas

27-10-2007

BEATIFICACIÓN


El 27 de octubre la PLAZA DE SAN PEDRO EN ROMA estalló de alegría en acción de gracias por la Beatificación de 498 Mártires de España. 498 personas religiosos, sacerdotes, obispos y laicos comprometidos que dieron su vida por defender su Fe. Modelos de entrega y coherencia al Amor.
Entre ellos 7 Dominicas de la Anunciata. Una de ellas, la Hna. Otilia Alonso, natural de Nembra ( Asturias).
Podéis leer una pequeña biografía que incluimos con esta reseña.
La Catedral de Oviedo, también se llenó de cantos de fiesta el 11 de noviembre en la Eucaristía que celebraron los 3 Obispos de la Diócesis y multitud de Sacerdotes y que los fieles allí presentes nos unimos a la acción de gracias por los 25 mártires nacidos en Asturias.
Hermanos de la Hna. Otilia y familiares junto con las Dominicas de la Anunciata y muchos amigos, estuvimos presentes en Roma y también en la Catedral.
Nuestros alumnos también reflexionaron, oraron e hicieron sus murales, carteles, dibujos...
El 19 de este mes de noviembre celebraremos juntos tan grande acontecimiento.

derechaSIETE  ROSTROS DE MUJER

DOMINICAS DE LA ANUNCIATA MÁRTIRES

Al hablar de nuestras HH. Mártires no vamos a presentar unas biografías deslumbrantes, con hechos extraordinarios, sino VIDAS, VIDAS en clave de servicio  y entrega generosa, el testimonio universal de su fidelidad al Señor. 

HNA. RAMONA FOSSAS ROMANS

 Nació en Ripoll, (Gerona), el 1 de noviembre de 1881. Sus padres José y Ramona, eran modelo de vida cristiana familiar.
Se educó en el colegio de las HH. Carmelitas de la Caridad de Ripoll.
Tenía carácter serio, pero era agradable. Destacaba entre sus compañeras por su sensatez y piedad, por su modestia y laboriosidad. Cuando tenía 19 años murió el padre. Desde entonces se dedicó a ayudar a su madre en el sostenimiento de la familia, trabajaba como modista
.
Las HH. que convivieron con ella nos dejaron este retrato de su personalidad:
Ø       Religiosa ejemplar
      Activa, inteligente, sacrificada y muy recta de conciencia.
Ø       Muy exigente consigo misma y con los demás en el cumplimiento del deber
Ø       Seria, pero cercana a las personas
Ø       Alma y sostén de sus Hermanas y alumnas.
Ø       Se hacía querer y disculpar su rigor, a veces excesivo
Ø       Amable, delicada, humilde y muy fervorosa.
Un momento muy doloroso en su vida fue cuando el Sr. Obispo de Barcelona mandó retirar el Santísimo para evitar una profanación, fue tal su dolor que la hizo exclamar:
”!Qué triste será sufrir sin Jesús”   “Dios nos castigará por haberle  echado de casa”.
Fue la Primera en dar su vida por Jesucristo, tenía 54 años.
 

HNA.  ADELFA  SORO BO

 Nace en Villanueva de Castellón (Valencia) el 6 de marzo 1887.
Sus padres Rafael y Dionisia eran piadosos cristianos.
Cursó sus estudios en el Colegio de las  HH. Dominicas de su ciudad natal.
Su padre era músico y quiso hacer de ella una gran pianista.
Favorecida por el ambiente familiar, muy piadoso, vivía una vida de recogimiento y oración. Le gustaba pasear por el jardín de la casa ella sola, ensimismada en sus pensamientos.
Su padre muy pendiente de su hija,  un día comentó con su esposa: Sí, sí. Lo estoy presintiendo: Adelfa será monjita. La madre le contestó ¿por qué no intentamos quitarle eso de la cabeza? a lo que el padre replicó: Adelfa no es nuestra; es de Dios. Que haga de ella lo que le plazca.
Las HH. que convivieron con ella  dan testimonio diciendo:
Ø       Era una religiosa muy virtuosa y observante   (Cumplidora de su deber)
Ø       Entregada  a su trabajo y al bien de las alumnas
Ø       De inteligencia clara y gusto bien cultivado
Ø       Su mayor anhelo era ser fiel a Dios y corresponder a su vocación
Ø
       Competente en: ciencias, literatura, dibujo, música y labores...
Ø       Siempre estaba disponible para ayudar a Hermanas y alumnas.
Ø       Su carácter alegre y jovial, dulce y delicado, cautivaba las simpatías de las alumnas.
De carácter optimista  procuraba alentar a las Hermanas más temerosas ante los acontecimientos de aquellos días. Cuando su familia la invitó a volver a casa, ella contestó: “Si Dios me destina al martirio, lo acepto gustosa”.
Y el Señor escuchó sus deseos  a sus 49 años de edad. 
 

HNA. TERESA PRATS MARTÍ

 Nace en Ciutadilla (Lérida) el 8 de enero de 1895.
Sus padres Antonio y María eran sencillos labradores.
Estudió en la escuela Nacional de su pueblo.
Era competente costurera y delicada bordadora.
Desde tierna edad captó el sufrimiento de su madre a causa del carácter fuerte de su padre; con sus cortos años pensó qué podría hacer para endulzar el modo de su padre y estar todos más contentos y alegres en la casa.
Joven piadosa asistía con asiduidad a la iglesia, recibía los sacramentos, participaba en la “ Asociación de las Hijas de María” y formaba parte del coro parroquial. Sintió grandes deseos de consagrarse a Dios, pero su padre se opuso de forma violenta y tuvo que esperar a ser mayor de edad.
Las Hermanas que la conocieron  destacan de ella :
Ø       Su carácter extremadamente caritativo
Ø       Ayudaba a todas con gran abnegación y renuncia de si misma
Ø
       Se prestaba para hacer los trabajos más humildes con naturalidad y alegría
Ø       Le gustaba ayudar al cuidado de las HH.  ancianas en la enfermaría.
Ø
       Cosía hábitos y demás prendas de vestir para el noviciado
Ø       Se esforzó por lograr que el amor de Dios fuera el único móvil de todas sus acciones
Ø       Siempre se manifestó como una religiosa ejemplar en el cumplimiento de sus obligaciones y en su piedad.
Con el martirio culminó su vida de entrega silenciosa a Dios y a su projimo.

HNA. OTILIA ALONSO GONZÁLEZ

 Nació en Enfistiella - Nembra (Asturias), el 31 de diciembre de 1916.
Sus pares Hermenegildo y Rosa, eran piadosos cristianos.
Quedó huérfana de madre a los dos años, pero acogida con gran cariño por la segunda esposa de su padre. Los estudios los realizó  primeramente en la escuela del pueblo y luego en nuestro colegio de Caborana.
De carácter bondadoso y delicado, siempre estaba dispuesta ayudar a quien tenía alguna necesidad …
A los 16 años pidió ingresar en la Congregación y fue admitida, siendo trasladada a Vic donde entró el 17 de abril de 1932.
Las Hermanas que convivieron con ella dan estos testimonios:
Ä      Era de carácter alegre y jovial, bondadoso y delicado.
Ä      Deseos de ser una buena religiosa
Ä      Poseía grandes virtudes
Ä      Siempre estaba disponible para ayudar a los demás
Cuando empezó la persecución religiosa de 1936, pidió a la Priora General la destinaran a Asturias para poder reunirse con su familia. Fue enviada a la casa de la calle Trafalgar para esperar el momento oportuno y viajar a Asturias. No hubo tiempo para realizar el viaje; vinieron a buscarla, sí, pero para conducirla al martirio. Tenía 19 años.
Siguió las vicisitudes martiriales de la Hna. Fossas y demás compañeras, pero sobrevivió unas horas a los disparos mortales. Al médico que la atendió le dio la dirección de su familia, le pidió que visitase a sus padres y les dijera que moría conformada y pura, totalmente entregada a la voluntad de Dios.

HNA RAMONA MARÍA  PERRAMÓN VILA

 Nació en Vic (Barcelona) el 28 de agosto de 1898.
Sus padres Ramón y Ana, eran sencillos labradores.
Recibió la instrucción elemental en el Colegio de las Religiosas Perpetuas Adoratrices.
Siendo niña tuvo que trabajar de niñera, en casa de Dña. Dolores, quien la llevó con las HH. Dominicas para que la admitieran en la escuela dominical.
Más tarde entró a trabajar en la fábrica de D. Luis Camprodón  en calidad de tejedora. Hacía apostolado con sus compañeras de trabajo y era estimada por ellas.
Sus padres y, de manera especial su madre, se opusieron, de forma violenta, a su deseo de hacerse religiosa, encerrándola y prohibiéndola ir a la Escuela Dominical. Una vez alcanzada la mayoría de edad ingresó en la Congregación en septiembre de 1920.
El testimonio de las HH. y personas que la trataron destacan:
Ä      Su entrega y disponibilidad aran admirables
Ä      Trabajaba siempre silenciosa y sonriente
Ä      Servía con sumo esmero tanto a las HH. como a las señoras pensionistas
Ä      A las niñas las acompañaba por las calles de Barcelona con verdadero amor de madre
Ä      Su lema era  “TODO POR AMOR”
Murió a los 37 años de edad. Como la Hna. Otilia, quedó gravemente herida. Sobrevivió la noche del 27 al 28 de julio de 1936. Dio la impresión a sus buenos samaritanos de persona franca, noble y sencilla; se manifestó contenta de su suerte y repetía que quería hacerse digna de lo que consideraba  un regalo grande de Dios : el martirio.

HNA. REGINALDA PICAS PLANAS

 Nació en Borredá  (Barcelona) el 25 de mayo de 1895.
Sus padres Ramón y Concepción eran de condición humilde y muy buenos cristianos.
La primera instrucción la recibió en la Escuela Nacional de la localidad y luego en el colegio de las HH. Dominicas en su pueblo natal.
Durante su niñez se mostró siempre dócil y obediente a sus mayores, aplicada al estudio y ejemplar entre sus compañeras..
De carácter alegre y jovial llevó una vida sencilla y modesta. Desde joven tuvo que trabajar para ayudar a sus padres.
Le gustaban mucho las vidas de Santos y especialmente de los mártires, alguna vez se la oyó exclamar: ¡ojalá pudiera ser mártir! yo también quiero ser mártir.
Desde joven sintió la llamada a la vida religiosa, pero se consideraba imposibilitada por su delicada salud. Ya religiosa fue destinada al colegio de Oviedo; estando aquí enfermó gravemente su madre. La M. provincial la acompañó hasta Borredá para que pudiese ver a su madre y acompañarla en sus últimos momentos.
El 26 de julio de 1936 un grupo de milicianos registró el domicilio de Manresa donde se hallaba refugiada junto con la Hna. Rosa; fueron objeto de burlas y propuestas deshonestas; ellas se mostraron firmes en su fe  y dispuestas al martirio.
Al día siguiente, 27 de julio, fueron en busca de la Hna. Rosa a otra casa en que se habían refugiado. Allí estaba también la Hna. Reginalda, que no quiso separarse de su Hna. Las apresaron y les dieron muerte en el término de Castellgalí (Barcelona) en la zona denominada “dels Torrents”

HNA.  ROSA JUTGLAR  GALLART

 Nació en Sabassona (Barcelona)  el 25 de enero 1900.
Sus padres Pedro y Dolores eran sencillos labradores y muy buenos cristianos.
Recibió la instrucción primaria en el Colegio de Folgarolas.
Desde niña manifestaba su carácter piadoso, era respetuosa, obediente y muy caritativa.
Muy jovencita comenzó a trabajar en una fábrica para ayudar a su familia. En el trabajo fue modelo de laboriosidad, modestia y piedad para sus compañeras.
Según el testimonio de las HH. que vivieron con ella:
Ä      Fue siempre ejemplar en la observancia regular
Ä
      Amante del recogimiento y del silencio
Ä      Puntual en acudir a los actos de comunidad
Ä      Dedicada plenamente al trabajo que se le confiaba
Ä      Como sacristana tenía suma delicadeza con las cosas del altar
Ä      Era muy devota de Jesús Sacramentado
Ä
      Trataba con mucho cariño, respeto y ternura a los niños y confiaba mucho en sus oraciones
Ä      Era jovial, sencilla y candorosa; se ejercitaba en el apostolado de la alegría.
Sufrió el martirio en las mismas condiciones que la  Hna. Reginalda. Tenía 36 años, sus restos se hallan juntos en el sepulcro colocado en nuestra  iglesia de Ntra. Señora de Valldaura de Manresa.

SU MARTIRIO NOS INTERPELA...
Dos marcos históricos de martirio diversos: Barcelona y Manresa. y una única respuesta: FIDELIDAD.
Mujeres fieles y prudentes, humildes y fuertes, como buenas hijas del Padre Coll, vivían con sencillez y amor, entregadas totalmente a la misión que la obediencia les había confiado, sin intervenir ni mezclarse, para nada en la política, agitada y hostil a la Iglesia. Como discípulas de Cristo, derramaron su sangre, con serenidad y paz, glorificando a Dios con la profesión de su FE y perdonando a los que las injuriaban y asesinaban. Estas mártires Dominicas de la Anunciata, ofreciéndose en holocausto al Señor, son el testimonio más elocuente del amor a Cristo, y un estímulo real para la Congregación de HH. Dominicas de la Anunciata y para la Iglesia en general, en su vida de seguimiento de Jesús.

UN AMBITO COMÚN DE LLAMADA : EL CARISMA DE LA ANUNCIATA
Seducidas por Cristo, vivieron entregadas a la  educación en su diversidad de manifestaciones bajo el lema: anunciar el mensaje de salvación e iluminar con la sana doctrina las tinieblas del error y la ignorancia. Fueron vidas sencillas, ejemplares, empapadas de bienaventuranzas y sonrisas, que sembraron entre niñas, jóvenes y cuantas personas las trataron los frutos de su madurez y de sus experiencias, hasta derramar su sangre por amor.

UNIVERSALIDAD DE SU TESTIMONIO
Vivieron una vida de servicio y entrega, en el día a día. Nos dejan el testimonio universal de su fidelidad al Señor, su herencia.

UN RETO PARA EL PRESENTE CON PROYECCIÓN FUTURA
Las mártires dominicas de la Anunciata son símbolo de abnegación y valentía; al entregar sus vidas sembraron amor. Su mensaje, para construir la civilización del amor, solamente será posible desde una vida fecundada por los valores del  Evangelio, apoyados por la fe, en los momentos decisivos de nuestras vidas.
Su beatificación es un reto al presente con proyección futura. Nos recuerdan la fidelidad radical de sus vidas consagradas a Dios en la Congregación de las HH. Dominicas de la Anunciata. 

FINAL
Para terminar, en este momento, vamos a evocar: hacer presentes y honrar, en este símbolo de nuestras HH. a todos los mártires de todos los tiempos y lugares  con las palabras del Apocalipsis del apóstol San Juan: “Vi  un gentío numeroso, imposible de contar, de toda nación y raza, pueblo y lengua, que estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Uno de los ancianos me dijo: Estos que están con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde vienen?  “Estos son los que vienen de la gran persecución; han lavado y blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero”.  
Nos unimos al gozo y alegría de los jóvenes anunciatistas, en esta celebración festiva, recordando nuestro martirio. Queremos dejarles un regalo y un mensaje: El regalo de la Cruz, la Palma y la Luz:
La Cruz  signo y expresión del amor más grande
La Palma, símbolo del martirio y la victoria alcanzada por la fe, que vence al mundo.
La Luz de la fe, la esperanza y el amor, que ilumina y orienta nuestra vida de acuerdo al Evangelio.
Y recordarles algo que ya saben y es bueno retomarlo en un momento tan especial como este  que están viviendo: 

Cristo y la Iglesia te necesitan a ti joven, como testigo valiente del amor de Dios a la humanidad.

Ø       Te necesitan a ti para hablar y demostrar con tu vida que es posible el amor a Dios y a los hermanos por encima de cualquier ídolo; para defender la vida, la dignidad de la persona y sus derechos, para hacer prevalecer la justicia por encima de intereses personales

Ø       Te necesitan a ti viviendo y defendiendo la fidelidad en el amor, la  verdad, la honradez...

Ø       Te necesitan para construir y hacer presente el Reino de Dios en medio de esta sociedad a veces desorientada y en algunos casos alejada de Dios.Y tengan presente, Jóvenes de JUDASAL, que no están solos en esta hermosa tarea de construir el REINO, Jesús está con ustedes como lo estuvo con nosotras y les dice: "Sean valientes y no tengan miedo, yo estoy siempre  con ustedes"

 "SU  CUERPO  PERECERÁ, PERO SU LEGADO QUEDARÁ"

TRABAJOS EN CLASE


CELEBRACIÓN IN MEMORIAM DE LAS HERMANAS DOMINICAS MÁRTIRES

“…como el incienso que lleva hasta el mismo Dios las oraciones,
las súplicas de sus hijos aquí en la tierra”

Esta ha sido la motivación sencilla y sentida de cuantos hemos contemplado la suelta de globos el lunes pasado, conmemorando así el regalo de las hermanas mártires. Una celebración festiva de la vida, sin reparar en otra cosa más que la alegría de celebrar juntos y de forma simbólica la carrera de la vida, ese largo trecho que todos tenemos que recorrer: unos llegan a la meta de una forma, otros de otra, Algunos cansados de las dificultades, de tantos tropiezos, otros obligados sucumben ante el horror y el desastre del sinsentido de las guerras inútiles que dejan sesgadas las vidas de tantas personas en uno y otro lado. Porque el horror no entiende de colores, de sabores, de lugares, de ideas, de personas: el horror lacera los corazones jóvenes y viejos, nos invalidad para la vida y se detienen las ilusiones encendidas.
Cada globo portaba el corazón y el anhelo de cada alumno del colegio. Una acción de gracias y a un tiempo, una súplica: rogad por nosotros.
Junto a ellos, una lámpara encendida: sois la luz del mundo. No se enciende una luz y luego se esconde…
Y un corazón de manos abiertas: entregar la vida, de forma joven y decidida. Amarlo todo en un tiempo, hoy, en el que dar la vida por los demás, no está de moda. De esta forma, recordamos e invitamos a profesores, a padres, a hermanas, a alumnos, a dar la vida, a darse, a entregarse por amor, a educar por amor, a sonreír por amor, a vivir con amor encendido y como respuesta a tanta soledad y falta de solidaridad.
Que la fiesta, nos recuerde a un Dios, Padre y Madre que nos ama tal y como somos, que nos acompaña y nos devuelve en cada mirada, la dignidad de hijos y la valentía para afrontar los retos cotidianos. Incluso dar la vida ¡de tantas maneras! Si fuera preciso.
En buena hora.