Marzo-2010

El día 10 de marzo nos fuimos al week camp, un campamento de 3 días en el que todo se hablaba en inglés.
Fuimos en autobús y tardamos sobre una hora en llegar. Cuando llegamos nos recibieron los monitores, allí llamados staff ,que significa monitor en inglés. Se llamaban: Harry, David, Kate, June y Mary.
En cuanto entramos, dejamos las maletas en los baños, que eran gigantescos y nos pusimos a hacer una actividad en la que hacíamos pruebas para ir consiguiendo cosas, como: una tarjeta de crédito con la que pagábamos el bungalow, dos céntimos que ingresábamos en la tarjeta de crédito, un pasaporte y una lista de precios. Aunque era para la actividad, luego nos lo daban todo gratis. Al final de la actividad, nos cambiaban todo eso por el bungalow.
Con el bungalow ya en manos de mi grupo, formado por David Alonso, David Barcia, Isma, Alvaro y yo, cogimos las maletas y pusimos las cosas en los armarios. Después, hicimos la cama y salimos al jardín, allí nos dijeron las normas del campamento. A continuación nos dividieron en tres grupos de quince, diez niñas y cinco niños por grupo.
Empezamos a hacer actividades como por ejemplo la bomba, un juego como el balonmano pero con una especie de raqueta o un bingo con vocabulario en inglés que utilizaríamos a lo largo del campamento.
Cada actividad duraba una hora y cuando pasaba, nos reuníamos en el meeting point, que significa punto de encuentro, allí un monitor nos venía a buscar para ir a hacer otra de las actividades.
Cuando terminamos las tres actividades, fuimos a comer, la comida estaba muy rica. Después, fuimos a lavarnos los dientes y luego tuvimos diez minutos de tiempo libre, en el que nos daban balones para jugar. Después, hacíamos más actividades y luego la merienda, más juegos como tiro con arco, cama elástica... Cenamos y después de lavar los dientes salimos afuera para hacer la actividad de por la noche. Cuando acabamos fuimos a la cama y nos dormimos.
Al día siguiente, después de desayunar y de hacer un imán personalizado para la nevera, fuimos a los bufones de Pría. Al regresar, comimos y después hicimos escalada más un recorrido por unos obstáculos. Cenamos y fuimos a la discoteca; cuando acabó, a la cama.
Al día siguiente escalamos y rocódromo y montamos en karts a pedales. Después de comer llegó la hora de irse. Cuando llegamos a Gijón nos recibieron nuestros padres y fuimos a casa.
¡Fue genial! Nacho González
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