Intercambio Francia 2008

“Collège Pierre et Marie Curie” - Albert (Picardie)

Abril -2008

Mayo - 2008

INTERCAMBIO CON FRANCIA, por Yasmina González, Sara Martín, Raquel Peláez y Alba Villanueva (4º Eso)

Como cada año, desde el Colegio se ha organizado un intercambio con estudiantes franceses y este año tuvo lugar con los alumnos que estudian español en el “Collège Pierre et Marie Curie”, de Albert (Picardie). Los alumnos españoles estuvimos allí una inolvidable semana a finales de marzo y nuestros “correspondants” franceses hicieron lo mismo a finales de abril.

Todo comenzó con lloros y tristezas en la despedida y poco a poco se fue convirtiendo en una de las mejores semanas que hemos vivido todos juntos. ¿Por qué resultó tan especial? Fue un todo general lo que provocó que estas semanas no las olvidemos nunca. Muchos momentos intensos que fuimos viviendo juntos. El buen rollo y la complicidad predominaban en el ambiente: sonrisas, chistes y felicidad era lo que constantemente se podía apreciar en las caras de cada uno de nosotros. Las muchas horas de autobús sirvieron para que conociéramos a las personas con las que pasaríamos toda la semana (a los de otros cursos, casi no los conocíamos).

Al día siguiente, amanecimos en París donde, tras media hora de espera por las largas colas, conseguimos visitar la torre Eiffel. Después admiramos “Notre Dame” y el “Sagrado Corazón”. Allí, tuvimos tiempo libre y algunos optamos por recorrer la plaza de los pintores. Comimos y paseamos por las calles del Moulin Rouge, a pesar de que el tiempo no nos acompañaba, ya que hacía frío y de vez en cuando llovía (o nevaba).

Otra vez en viaje, llegamos sobre las ocho de la tarde al Colegio de Albert. Todos estábamos nerviosos, porque casi no conocíamos a nuestros correspondants. Además llegamos un poco tarde y nos parecía que el pueblo estaba muy solitario y plagado de cementerios, lo que nos llevó a momentos de locura y risas. Nos presentaron a nuestros correspondants uno por uno, y tras cuatro besos (como se suelen dar allí), nos fuimos cada uno a pasar la primera noche en su casa. Como ellos no hablaban casi español o inglés, teníamos que comunicarnos con una mezcla de los tres idiomas y señas. Al principio era un poco confuso, pero poco a poco nos íbamos entendiendo, ¡y menos mal que llevamos un pequeño diccionario!

Al día siguiente, nos dirigirnos a Bruselas y, en el autobús, comenzamos a contarnos nuestras experiencias. Después de los nervios del día anterior, todo estaba más calmado y la mayoría de nosotros, estábamos más tranquilos tras conocer a la familia.

Antes de llegar a Bruselas, paramos en el “Atomium”, donde pudimos subir en el ascensor más rápido del mundo y desde lo más alto observar las maravillosas vistas que se hacían paso bajo nuestros pies. Después nos dirigimos al Parlamento Europeo. Allí, nada más entrar, se notaba un ambiente agitado y podíamos ver a nuestro alrededor un gran abanico de culturas, lenguas, razas…Todos estábamos muy emocionados y, tras recibir una charla de un funcionario español sobre el funcionamiento y objetivos de esta institución, tuvimos la suerte de poder asistir a una sesión parlamentaria en la que discutían sobre temas de ecología, economía… (Escuchamos sus conversaciones con unos auriculares que cambiaban de idioma según el canal que ibas escogiendo). Fue una experiencia muy interesante.

El jueves tuvimos una clase de Historia en francés y de Música, donde lo pasamos muy bien tocando algunos instrumentos y cantando una canción del grupo Tèlèphone. Después fuimos a un museo de la 1ª Guerra Mundial que hay en el pueblo y Luis Ángel y Alba se presentaron como voluntarios y les vistieron con las vestimentas que llevaban en aquel entonces. Por la tarde fuimos a Amiens, donde pudimos visitar tiendas y pasear. Cuando regresamos, tuvimos una ‘’fiesta’’ de alumnos, profesores y padres, con la que nos quedamos un poco sorprendidos, ya que sólo pusieron algunos refrescos y pastas. No como teníamos pensando hacer en España.

El viernes estuvimos en Lille y por la noche nos reunimos todos en el McDonald, donde cenamos y una vez acabamos fuimos a la bolera y pasamos una noche agradable todos juntos en compañía de los franceses. Fue genial.

El sábado lo podríamos llamar el “Día Familiar” y lo pasamos con nuestras familias (paseo en bici, visita a los abuelos…) y por la tarde fuimos a otra fiesta. Al principio no parecía muy animado, ya que su concepto de fiesta, no es ‘’typical spanish’’. Pero al poco tiempo pusieron música, estuvimos jugando al voleibol, y luego tras unos juegos con los que nos reímos mucho, nos enseñaron a bailar ‘’Jump’’, que es un estilo con música tecno muy conocido en Francia, que nos encantó.

Al día siguiente tocaba despedida. Lógicamente, hubo más de un lloro por parte de todos. Eso sí, nos despedimos a lo grande con una visita a Eurodisney París. Hizo un mal día (llovía demasiado), pero eso no impidió que fuera inolvidable. Comimos en un sitio en el que daban espectáculos del Rey León impresionantes, vimos la cabalgata de los personajes Disney, que era muy divertida y nos arrancó más de una sonrisa. Cuando el tiempo no era muy malo paseamos por el parque visitando distintos lugares y atracciones, como la Casa del Terror, una montaña rusa ‘’minera’’ y pasamos por el Castillo de las Princesas (que es imponente y precioso). Pero sobre todo destaca el “Space Mountain”, que es indescriptible. Subimos por lo menos cinco veces descargando grandes dosis de adrenalina, nos reíamos muchísimo y fue genial. Por último, fuimos a las tiendas del parque y arrasamos. ¡Algún recuerdo tenía que caer, por supuesto! Llegada la hora todos nos reunimos y partimos hacia Gijón, pero este viaje fue diferente. Todos dormíamos. Había sido un día agotador y una semana totalmente inolvidable. Una experiencia única.

Pero no se acababa ahí. Faltaba la segunda parte, la visita de nuestros correspondants a Gijón. Los días se nos hacían eternos hasta que por fin llegaron a Gijón el día 22, se aproximaba una fantástica semana. Día tras día nos reuníamos todos en el Colegio y juntos nos íbamos a pasar la tarde y disfrutar del buen tiempo que nos acompañaba. Al igual que ellos habían hecho, nosotros también les organizamos una fiesta de despedida para que, con ella, recordasen todos los buenos momentos que habíamos pasado juntos tanto en Francia como en España y supieran que aquí iban a tener unos amigos para siempre.

El día de su marcha fue un momento muy triste para todos, suponía una despedida definitiva que podría significar que no volviésemos a vernos nunca más. Abrazos, besos y muchas lágrimas concluyeron la experiencia, que tan marcada quedará en nosotros para siempre.

Yasmina González, Sara Martín, Raquel Peláez y Alba Villanueva (4º Eso)

 


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