Octubre 2011

INTERCAMBIO

GIJÓN - ESSEN (Alemania)

La semana del 16 al 21 de octubre tuvo lugar la primera parte del intercambio que hemos iniciado el curso 2010-11 el Colegio Virgen Mediadora de Gijón y el Colegio Católico, perteneciente al obispado de Essen, Gymnasium am Stoppenberg. Estamos muy satisfechos, pues hemos vivido una experiencia muy enriquecedora al recibir en nuestras casas a este grupo de alumnos alemanes. Vinieron acompañados de los profesores Dolores Martínez y Karl Wilms, que nos trajeron un emotivo presente para el centro, una cruz de ébano con las iniciales de su colegio, realizada por su profesor de tecnología.

Han sido unos días fabulosos repletos de actividades. Comenzamos el lunes 17 con una recepción en el Ayuntamiento de Gijón por parte del concejal de Educación con el que los alumnos pudieron debatir acerca de los problemas de la juventud actual en la sala de plenos. Además de integrarlos en nuestras clases para que conocieran el sistema educativo español, tuvimos la oportunidad de visitar Gijón y la Laboral, ir a Covadonga y conocer el Santuario, descubrir los monumentos del Prerrománico de Oviedo, la Catedral y el Museo de Bellas Artes. Pero lo que más nos gustó a todos fue la experiencia inolvidable de bajar el río Sella en canoa, donde disfrutamos de un día maravilloso y hubo una gran “rivalidad” entre remeros españoles y alemanes. También les impresionó el Museo de la Minería, a pesar de que ellos también tienen uno, pues la Cuenca del Ruhr es una zona minera, que como Asturias, sufrió una fuerte reconversión. Lo que no podía faltar como broche final de este intercambio fue la visita a un llagar con su correspondiente “espicha”, donde los alumnos alemanes se atrevieron a “escanciar” unos “culines” de sidra.

Fueron unos días estupendos de convivencia muy intensa, pues estábamos juntos las 24 horas del día. Sólo podemos felicitarnos del éxito de esta primera parte del intercambio, mereció la pena todo el trabajo y el esfuerzo de los preparativos. Hicimos buenos amigos, convivimos, aprendimos a conocer otra cultura, nos soltamos un poco más con el alemán y descubrimos que es más lo que nos une que lo que nos separa. La experiencia para las familias fue muy gratificante, al acoger como un hijo más estos días a nuestros invitados. La despedida fue terrible, todo eran lloros, pues realmente se habían fraguado muchas amistades. Sólo nos queda esperar a junio, que es cuando tenemos previsto visitar nosotros Essen, y mientras tanto conformarnos con el intercambio de correos electrónicos.